Profesor Eugene Braunwald

braunwald“No se puede pretender la inmortalidad”

Lo dice el padre de la cardiología moderna que junto a otros especialistas ha logrado alargar la vida de los cardiópatas.

Por Paquita Armas Fonseca

 

Si los progenitores del pequeño Eugene Braunwald no hubieran salido huyendo de Viena ante la amenaza de Adolfo Hitler, quizás el cardiólogo más reconocido del planeta hubiera terminado en una cámara de gas. Pero, sus padres estaban conscientes de que el nazismo sería un enemigo jurado de los judíos y por eso fueron a dar a Nueva York.

 

En la ciudad de más rascacielos que nubes, Eugene terminó sus estudios de secundaria. Tuvo que trabajar duro y echó de menos como se divertían otros muchachos de su edad. Esa aciaga circunstancia lo llevó a los conciertos de música clásica de Arturo Toscanini, su músico favorito, convirtiéndose el entretenimiento en virtual pasión, porque la ópera fue la primera amante de Eugene. Estando aún en el instituto obtuvo un asiento en primera fila a fin de presenciar uno de los conciertos para radio de la orquesta sinfónica de la NBC, comandada por el ya reconocido director italiano. Se dice que desde entonces, arreglándoselas de distintas formas, asistió a cerca de un centenar de los conciertos dirigidos por Toscanini. Tanto amaba ese género musical que siendo estudiante de medicina participó como extra en la obra Aída interpretada por la Ópera Metropolitana.

 

Pero, junto a la veneración de esa amante el joven Braunwald, el último alumno en ser admitido en la Facultad de Medicina de Nueva York, se convertiría en el primero de su promoción. Así de fuerte trabajó aquel seguidor de la ópera. En esa facultad recibió clases de dos premios Nobel, el fisiólogo y farmacólogo de origen alemán Otto Loewi y el bioquímico español Severo Ochoa. A muchos de sus profesores Braunwald impresionó, como al Dr Dean Saul J. Farber, con quien el joven empleaba su tiempo libre en realizar investigaciones de laboratorio. Farber afirmó: “Quería identificar problemas importantes, y yo sabía que su curiosidad e imaginación le llevarían lejos”.

 

A la docencia y la atención clínica dedicó una buena parte de su tiempo, pero fue la investigación otra de sus amantes. A ella consagró según sus palabras el 70 por ciento de su trabajo.

 

Considerado el padre de la cardiología moderna, el Dr Braunwald es profesor emérito de la Universidad de Harvard y el primer cardiólogo en integrar la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Esos son algunos de sus reconocimientos porque fue nombrado el científico destacado del American College of Cardiology, obtuvo el Premio por Logros en Investigación y el Premio Herricks de la American Heart Association, así como la medalla de oro de la Sociedad Europea y 16 títulos honorarios de universidades destacadas del mundo. Entre estos reconocimientos se encuentra el premio Honoris Causa de la Universidad de Córdoba, Argentina que recibió en mayo último. Ha publicado más de 1.400 trabajos científicos de la especialidad.

 

La Universidad de Harvard, de cuya Facultad de Medicina fue profesor distinguido, creó en 1996 el galardón Eugene Braunwald Professorship de Medicina, una mención que se otorga con carácter anual. Por su parte, la Asociación Estadounidense de Cardiología inició en 1999 la entrega del premio Eugene Braunwald Academic Mentorship, para reconocer a jóvenes promesas en el ámbito de la investigación coronaria.

 

Y aunque le dedica casi todas las horas de sus días a este trabajo, también se toma su tiempo para disfrutar de la música y su familia. “Tengo tres hijas que me dieron siete nietos. Disfruto mucho de ellos y también de la música, otra de mis grandes pasiones”.

 

Asediado por los periodistas y los cardiólogos, sus libros especialmente Tratado de cardiología publicado en 1975 y renovado periódicamente, son fuentes de consultas en cualquier lugar donde la cardiología sea una especialidad de estudio.

 

Para el Dr Braunwald la prevención es lo más importante y por tal motivo libra una tenaz batalla contra el tabaquismo y la obesidad. Incluso llegó a decir que “son la mejor combinación para matar gente en el mundo (…) Hoy no se puede fumar en los aeropuertos, ni en muchos restaurantes, ni en los aviones, incluso desde hace poco tiempo tampoco se puede fumar en el Central Park. Todo eso es fantástico, pero la gente sí puede fumar en su casa y de esa forma convierte a sus hijos en fumadores pasivos. Entonces hay que trabajar en la educación de esos chicos y en la toma de conciencia de sus padres”, afirmó, y destacó que son las mujeres, a partir de los 15 años, las que más adicción al tabaco presentan.

 

Al preguntarle sobre cuáles son los desafíos de la cardiología, recientemente afirmó: “Nuestro primer desafío, es decir el principal problema que debemos resolver, es la insuficiencia cardíaca (…) No importa cuál sea la situación, es importante tener en cuenta que en algún momento el corazón falla. Lo que hemos logrado hasta ahora es retrasar la presentación clínica de la insuficiencia cardíaca”.

 

Acerca del segundo desafío, mencionó a las arritmias cardíacas. “Necesitamos tener una medicación que sea bien tolerada y económicamente barata. Todavía no la tenemos y debemos hacer mucha investigación sobre esta línea”. Mientras el tercero, en el que está más interesado, tiene que ver con las estatinas, las drogas que utilizan muchos enfermos coronarios con colesterol elevado. Remarcó que “Todos las conocemos y las valoramos porque prolongan la vida, pero tienen efectos residuales. Necesitamos drogas tan fuertes y tan importantes que resuelvan esos riesgos. Estamos investigando esto”.

 

Los primeros estudios del Dr Braunwald pusieron sobre el tapete el papel de los desequilibrios hormonales en el cerebro en relación con la deficiencia cardíaca. Fue el año 1971 el que marcó un hallazgo que revolucionaría a la cardiología cuando descubrió que los ataques al corazón eran el resultado de un deterioro progresivo.

 

Ha realizado múltiples investigaciones que determinaran en una menor morbilidad por los problemas cardiovasculares. El uso del captopril fue un descubrimiento en su momento, por ejemplo. Sus ensayos demostraron que el fármaco reducía el 25 por ciento de padecer un infarto.

 

Tiempo atrás, en Barcelona le realizaron preguntas interesantes

 

“-Llevamos treinta años diciendo que el corazón es una de las principales causas de muerte. ¿Es que no hemos avanzado?

 

-Aunque no lo parezca, sí, tremendamente. Antes las personas morían del corazón a los 45 años y ahora lo hacen a los 85 años. En Europa occidental y Estados Unidos, entre 1960 y 2000 ha descendido un 60 por ciento el número de muertes por cardiopatía. La gente vive más y muere más tarde.

 

-¿En qué fallamos?

 

-En los estilos de vida. Hay mucha obesidad, que causa diabetes e hipertensión, dos factores de riesgo. Necesitamos cambiar los hábitos de la gente. Hay demasiados niños obesos, y un menor obeso en el futuro es un adulto obeso que tendrá infarto, seguramente. Otra costumbre que ataca la salud del corazón es el tabaco.

 

-¿Cree que hay poca prevención primaria?

 

-Desde luego. Se debería organizar una campaña de “screening” en los centros comerciales y las tiendas. Se tomaría la tensión a cada persona y se daría un volante para el médico a quien se le detectara hipertensión, por ejemplo. ¿Sabe que en Estados Unidos sólo una de cada ocho personas hipertensas recibe hoy el tratamiento adecuado? Cuatro de ellas ni siquiera saben que lo son. La prevención secundaria, la que se hace entre enfermos que han sufrido alguna cardiopatía, es importante, pero en Estados Unidos decimos que es como cerrar la cuadra cuando el caballo ya se te ha escapado. Hay que llegar antes.

 

-Algunos científicos creen que el corazón podrá algún día repararse a si mismo, movilizando sus propias células madre. Otros ya están inyectando células madre extraídas de otros tejidos. ¿Cuál es su opinión?

 

-Es demasiado pronto para hablar de ello.

 

-Usted sigue de cerca cualquier avance en Cardiología, pero insiste en el papel humano del médico. ¿Cree que es fundamental para un buen diagnóstico o hay que hacer más caso a las pruebas complementarias?

 

-La relación del médico con el paciente es esencial. Hay que hablar y tocar a la persona. Los pacientes tienen miedo y hay que darles tiempo para que hagan las preguntas que quieran. Cuando era estudiante, me enseñaron a entrar en la habitación del enfermo y ¡sentarme! Sigo pensando que es la mejor manera de ejercer la profesión. El tiempo es importante, sin duda, incluso cuando hablamos de medicina efectuada con alta tecnología. Y les daría un consejo más a todos los cardiólogos del mundo: enseñen a las esposas, que son las que cuidan del enfermo del corazón. Hay que informarles bien.

 

-Usted ha dicho que el futuro de la cardiología pasa por la genética. ¿Qué nos aportará?

 

-El mapa genético nos ayudará a prevenir las enfermedades del corazón desde el útero. Podremos saber, por ejemplo, si alguien es hipertenso antes de que la enfermedad se le manifieste a los 40 años y así ya se le podrá indicar a esta persona que adquiera hábitos como reducir la sal. Por otra parte, ya en 2010 podremos aplicar cada medicamento al paciente que realmente convenga y distinguir grupos específicos de población. Ahorraremos dinero.

-¿Lograremos frenar la muerte por cardiopatía?

 

-No. En el futuro seguirá siendo igual de abundante, aunque sí extenderemos la vida de la gente. No se puede pretender la inmortalidad.”


 

Para los especialistas cubanos, este científico es también una suerte de biblia. A mí pregunta ¿Qué significó para Usted conocer y estudiar las investigaciones realizadas durante más de 50 años por el Dr Braunwald?, obtuve las siguientes respuestas:

 

“Creo que muy pocos de las últimas 20 o 30 generaciones de cardiólogos no han tenido en los textos, investigaciones y definiciones del Prof. E. Braunwald, su libro de consultas principal en sus residencias y en su quehacer cotidiano en el ámbito cardiológico. Es sin dudas para muchos el padre de la cardiología por el mérito de haber logrado revolucionar en primer lugar muchos conceptos en la cardiología por ejemplo en los síndromes coronario agudo, la disfunción diastólica, la viabilidad miocardica en fin, todos avalados por numerosas investigaciones clínicas. En segundo lugar mantener una actualización constante de esa biblia de la Cardiología que es el libro de texto del cual es editor principal, en el cual se aúnan los capítulos escritos por las principales personalidades de la cardiología en sus disímiles áreas. Considero que es el autor de referencia en el mundo Cardiológico”. (Dr.Juan Valiente Mustelier, Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular. La Habana)

 

“Sobre Braunwald te diré que sus textos son the best so far in cardiology desde 1981 en que existía como texto paralelo el de Hurst. Su éxito radica en que supo aglutinar con su liderazgo e influencia a personalidades en aquel momento en desarrollo, con un trabajo editorial por su mano muy exitoso para brindar una coherencia en la comunicación increíble hacia el profesional y educando. Eso garantizaba una presentación del conocimiento sin precedentes. En lo personal tuve el privilegio de verlo en dos ocasiones con sus respectivas lecturas una en Estocolmo 1997 y otra en España y te diría que lo que más me impresiono fue su modestia, su capacidad de decir las grandes cosas en un lenguaje muy directo y asequible, y ser un hombre muy afable con todo el mundo.” (Dr. Juan Prohías Martínez, Hospital Hermanos Ameijeiras. La Habana)

 

“Ya desde antes de escribir su libro, Braunwald se hizo conocer cuando, junto a Edmund Sonnenblik, describieron de un nuevo modo, la mecánica cardiaca. Y eso fue en los años sesenta y pico… De ahí salió entre otros el concepto del Dp/Dt, tan útil y usado cada día. Y bueno, también incursionó de modo exitoso en otros aspectos de la especialidad. Al salir su libro, pues se convirtió en un Best Seller de la cardiología por el renombre que ya él tenía. Por supuesto que yo lo he leído, aunque no totalmente, pues en mi época el libro texto básico de cardiología era otro (el de Willis Hurst) y el suyo salió mucho después. Pero el de Braunwald rápidamente se convirtió en el texto básico en todas partes. Y ese éxito fue gracias a su nivel de actualización, a su nuevo formato, y al prestigio que el le imprimía. Claro, también al Editorial Board de que se acompañó, muchos de los cuales eran como él, figuras claves del desarrollo de la cardiología. En fin, que se trata de un científico que ha dedicado con mucho éxito su vida a la especialidad y ha dejado su impronta para la posteridad.” (Dr. Juan R. Cabrera Cabrera, Hospital Abel Santamaría. Pinar del Rio)

 

Para nosotros haber estudiado a lo largo de nuestra carrera como Cardiólogo y luego durante toda nuestra trayectoria hasta llegar a tener una categoría Docente como Profesor Consultante, ha representado un texto en extremo valioso por toda la enseñanza que él encierra cuando aborda no sólo los aspectos clínicos sino también los anatómicos fisiopatológicos y de tratamiento de forma amena e integral . Es por así decirlo el texto que nuestros estudiantes buscan para enriquecer sus conocimientos , que mantiene vigencia a pesar del tiempo y que en cada edición siempre se encuentran nuevas enseñanzas. (Dra. Elba Garzón, Hospital Hermanos Ameijeiras. La Habana)

 

“Yo era recién graduada como especialista en Medicina General Integral y no conocía la obra del Prof. Eugene Braunwald, pero al comenzar a estudiar la especialidad de Cardiología su nombre devino algo muy cotidiano para mí y para todos mis compañeros de curso. Su texto Tratado de Cardiología rápidamente se convirtió en el libro de consulta obligado de nuestra formación, así como lo fue también para el propio Braunwald en su tiempo, según dice, el libro del Prof. Charles K. Friedberg. El Dr. Braunwald es el editor principal y asesor de un importante libro que reúne la experiencia de un grupo de especialistas de reconocido prestigio mundial en el campo de las enfermedades cardiovasculares, y que ha permitido y permite a las nuevas generaciones de Cardiólogos mantenerse actualizados en el diagnóstico y tratamiento de estas dolencias. El estudio de su obra, no solo es fundamental para el desempeño de nuestra especialidad, sino que le es de gran utilidad a profesionales de otras ramas de las ciencias médicas como medicina interna, pediatría, medicina intensiva y cirugía cardiovascular. Para mi constituye un privilegio poder contar con uno de los textos más completos sobre el corazón dirigido por un hombre que ha dedicado su vida y obra a la docencia y la investigación cardiovascular. (Dra. Lisbeth González González, Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular)

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