Profesor Álvaro Lagomasino Hidalgo

lago

 

Quiero que me recuerden como un amigo

 

Por Paquita Armas Fonseca 

Cada profesional tiene la posibilidad de sufrir una intensa frustración. Yo, como periodista, siento que lo peor que me puede suceder es no acceder a una información o que no consiga una entrevista. Supongo que para un médico lo más difícil sea que se le muera un paciente.

Por ese trance ha pasado el Dr Álvaro Lagomasino en más de una oportunidad. Lo confesó a un periodista hace un tiempo  Eso es una desgracia. Paso días muy triste, es como si muriera un familiar cercano.”

Lagomasino es mi frustración. Yo no he podido lograr que me responda ni una de mis preguntas. Le he enviado recados con amigos comunes, por facebook y no hay manera. Su amiga y paciente (operada dos veces por él) Josefa Bracero me comentó que una vez logró unas breves declaraciones cuando lo arrinconó grabadora en mano y con el micrófono a pocos centímetros de su boca.

No se si fue ese día u otro que le reveló que en sus años mozos era un gran amante de Los Beatles  (supongo que lo siga siendo) porque quien se enamoró de esa música jamás la dejará de un lado.

Quizás su pasión por el cuarteto de Liverpool fue lo que hizo, en época de extremismos, que saliera de la Universidad de La Habana.  A un colega le contó cómo fue a dar a Villa Clara si era habanero, de La Víbora “Es una larga historia. Vine aquí en 1969 para continuar los estudios de Medicina, interrumpidos en La Habana al ser separado de la carrera por errores que cometen los jóvenes. Aquí me enamoré de la que sería mi esposa y de esta ciudad que es la tierra del Che, un hombre a quien tanto admiro, razón por la cual decidí quedarme para siempre en Santa Clara.”

Su destino pudo ser otro. Aviador, era lo que quería ser en la vida,  pero el asma se lo impidió. Estudió arquitectura y sin terminar la especialidad se matriculó en medicina. Confiesa que fue una suerte “En el transcurso de la carrera fui formando la vocación por esta profesión que es mi vida.”

El por que llegó a la cardiología lo explica de forma directa: “El responsable de eso es Fidel, quien a finales de la década del 70 se empeñó en fomentar la Cirugía Cardiovascular y la Nefrología, las cuales estaban muy atrasadas en el país. Tuve la dicha de ser uno de los seleccionados para ir a Ciudad de La Habana a estudiar en el Instituto de Cardiología y cuando me gradúo vengo a trabajar al Cardiocentro de Santa Clara, fundado en 1986.”

Operó por primera vez un corazón en 1983. Tuvo un poco de miedo, pero “pensé que sería algo muy difícil, sin embargo en la medida en que avanzaba la operación fui entrando en confianza y aquello salió bien.”

Si se le pregunta si aun se pone nervioso dice “Sí como no. Cada vez que entro al salón me pongo muy tenso, aunque no lo aparente. Imagínate es la vida de un ser humano lo que tienes en tus manos.”

Amigo de los caricaturistas del Melaito, semanario humorístico de gran prestigio, Lagomasino a veces pinta la noche antes de operar, sino ve televisión o lee,  porque después de de estudiar bien el caso “trato de hacer algo que me relaje y que no tenga nada que ver con la medicina”.

Considerado uno de los mejores cirujanos cardiovasculares de Cuba, con o sin respuestas a mis preguntas, obligatoriamente tiene que aparecer en la web de Cardiocirugía.  Este habanero aplatanado en la región central, le ha dado calidad de vida a un grupo importante de colegas de la prensa (Guillermo Cabrera, Pedro Méndez, la propia Josefa y muchos más). Tiene según ha dicho millones de cariños repartidos por toda Cuba

Quisiera que se le recordara como “un amigo que los ayudó en un momento difícil”. Yo, desgraciadamente, pensaré en él como el cirujano que admiro a distancia por todo lo que ha hecho en su hospital y también por una entrevista que quise hacer y no fue posible.

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